Y fue entonces cuando, pasmados, Sofia y Papá observaron cómo, las rocas del jardín en que nuestra pequeñita jugaba a cabalgar se transformaban en crías de dinosaurios.
de David Enriquez

Y fue entonces cuando, pasmados, Sofia y Papá observaron cómo, las rocas del jardín en que nuestra pequeñita jugaba a cabalgar se transformaban en crías de dinosaurios.